What to Prepare Before a First Consultation
La primera consulta no es una entrevista formal ni una presentación de portafolio. Es el momento en que se cruzan dos miradas: la tuya, que ya tiene una idea del espacio que quieres representar, y la nuestra, que necesita entender qué tipo de proyecto visual tienes en mente. Para que esa conversación rinda, conviene llegar con algunos elementos concretos.
No hace falta tener planos terminados ni renders pulidos. Basta con reunir referencias visuales: fotografías del lugar, bocetos previos, capturas de fachadas que te interesen o incluso recortes de revistas donde la luz y la geometría te hayan llamado la atención. Ese material le da a la consulta un punto de partida real y evita que la conversación se quede en generalidades.
También ayuda definir qué esperas obtener del proyecto. ¿Buscas una serie de fotografías para documentar una obra, un estudio de perspectiva para un concurso, o una pieza de pintura geométrica que dialogue con la arquitectura del lugar? Cada objetivo implica un encuadre, una escala y un ritmo de trabajo distintos. Cuanto más claro esté el propósito, más precisa será la propuesta.
Por último, conviene anotar las restricciones prácticas: fechas límite, condiciones de acceso al sitio, horarios de luz disponibles y cualquier limitación técnica que conozcas. Estos datos no son un obstáculo, sino parte del encargo. En la consulta los revisamos juntos para ajustar el enfoque y definir los siguientes pasos.
Si tienes dudas sobre qué material reunir o cómo plantear tu proyecto, escríbenos antes de la cita. Preferimos resolver esas preguntas por adelantado para aprovechar mejor el tiempo de la conversación.
La consulta inicial dura alrededor de cuarenta minutos y se realiza por videollamada. Lleva tus referencias y una lista de preguntas; el resto lo ordenamos juntos.